Cada 21 de septiembre, con la llegada de la primavera en el sur, se regalan flores amarillas: un color que habla de alegría, luz y cariño.
La costumbre se hizo popular gracias a la canción de Floricienta y hoy se vive en redes de toda Latinoamérica. Pero no todos pueden comprar un ramo, y aquí nadie tiene por qué quedarse sin el suyo. 💛